El enorme y largo incendio que estalló la noche del jueves en el almacén central del Ministerio de Educación, ubicado en el Cercado de Lima, y que acabó con 280 millones de soles entre libros, computadoras y otros materiales didácticos destinados para escolares pobres del interior del país sería un acto de sabotaje, según algunos indicios recabados por peritos del Cuerpo General de Bomberos del Perú (CGBP).El brigadier mayor José Obando Morgan, director de Técnicas Contra Incendios de esa institución, aseguró que el fuego en el amplio inmueble de unos 6.000 metros cuadrados no comenzó en un solo punto como suele suceder en casos fortuitos, sino en cuatro sitios distintos.
"Hubo focos de iniciación en cada esquina del local", precisó. A su juicio, ello implicaría la posible participación de pirómanos en el lugar.
Igual hipótesis planteó Arnold Millet, gerente de Servicios Ciudadanos de la Municipalidad de Lima, y pidió a la policía indagar un posible acto criminal. Reveló haber conversado con gente que escuchó explosiones antes de que se iniciara el pavoroso incendio.
"No vaya a ser, como en el caso de la galería La Cochera (de Mesa Redonda), que se atribuyó a un cortocircuito. Yo tengo pruebas de que ese siniestro fue provocado", subrayó el funcionario edil.
La titular de Educación, Patricia Salas, consultada ayer al respecto, no descartó esta hipótesis e indicó que esperará los resultados de la investigación que ya realiza la Policía Nacional para saber si se trató de un acto provocado o no.
Documentos quemados
Si lo último fuera cierto ¿qué motivos pudieron inducir a terceros a causar un incendio de esa magnitud? La ministra aclaró que en el almacén no estaba la documentación solicitada por la megacomisión del Congreso de la República que investiga presuntos malos manejos de fondos públicos en la reconstrucción de los colegios emblemáticos durante el gobierno de Alan García.
Desde Huaral, el presidente de la República, Ollanta Humala, dijo que en el siniestrado depósito sí había documentación oficial de cierta importancia relacionada con otros temas del sector Educación.
Lugar Desprotegido
En tanto, fuentes de la Dirección de Seguridad del Estado, estratégica unidad que investiga el caso, revelaron ayer que la incendiada sede oficial no ofrecía ninguna garantía y era una bomba de tiempo.
En efecto, el extenso inmueble que ocupa casi toda una manzana entre las avenidas Venezuela, Tingo María, Antenor Orrego y la calle Juan del Mar Bermedo, no contaba con hidrantes ni líneas contra incendios.
Ni siquiera tenía elementales detectores de humo, instrumentos claves para contrarrestar a tiempo cualquier fuego incipiente, precisaron las fuentes consultadas por este diario.
Para colmo, el siniestrado predio disponía solamente de un extintor que nadie utilizó en los momentos cruciales. Lo último fue confirmado por el director de Técnicas Contra Incendios del los bomberos, José Obando Morgan. (La República)





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