Pese a los pedidos de salir a buscarlo, pese a que se tenía indicios
de que César Vilca Vega se encontraba herido pero con vida, incluso si
no existía la menor duda de encontrarlo, se le abandonó. La hipocresía
peruana es llamar héroe a quien
en vida nunca quisieron, pudieron ni supieron salvar.
Murió un hijo de la patria y murió dos veces; una de la mano asesina
de terroristas sin perdón, y la otra de las autoridades que lo
olvidaron, abandonándolo a su suerte, para ocuparse de temas insípidos
y sin trascendencia; recibiendo a cantantes descoloridos y modelos de
otra época.
Y como siempre nadie es responsable. En el Perú la responsabilidad
política no existe, ya que la elasticidad moral es regla y el juego del
gran bonetón es de gran arraigo. Ninguna autoridad ni gobernante saldrá
leso de esta triste página de nuestra historia. Ni sus propios
partidarios le pedirán cuentas, prefiriendo callar tres veces.
Seguimos en la misma danza de mentiras. Mañana se abandonará a otro hiijo del Perú en operaciones mal
preparadas, y volveremos a verlos con las mismas
poses y discursos. Nada ha cambiado señores y la irresponsabilidad
histórica de los gobernantes se repite; lo único que ha cambiado es el
nombre de nuestros jóvenes héroes (Con información de la agrupación Cambia Perú).
Extraído de Generacción.com





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