Pantalones muy ajustados: Seguro que tu madre te lo
decía cuando eras pequeña: esos pantalones tan ajustados no son buenos.
Y los estudios lo confirman, ya que al parecer el uso prolongado de
prendas muy ceñidas (especialmente de tejidos duros, como los vaqueros)
en la zona de la ingle comprime el nervio femoral y puede causar
problemas que van desde la impotencia a los trastornos articulares.
En el caso de las mujeres, las infecciones urinarias y la cistitis
están íntimamente relacionados con su uso. Además, en los que son de
talle bajo, la presión que se ejerce sobre las caderas puede causar
dolores y molestias en las articulaciones.
Por otra parte, según la Fundación Española del Corazón, las prendas muy ajustadas dificultan la circulación sanguínea venosa, lo que puede llegar a producir trombos y varices, especialmente en las piernas.
Taconazos:
A las mujeres nos encantan… y los médicos los odian. Es cierto que no
hay nada como un buen tacón para estilizar no solo la pierna sino toda
la figura, pero tampoco hay nada peor para la espalda (especialmente la
zona lumbar, que puede llegar a deformarse y desarrollar
hiperlordosis), las rodillas y los huesos del pie.
Además de los típicos dolores de pies, el uso continuado de tacones
hace que todo el peso del cuerpo se desplace a los dedos, lo que
implica que los cartílagos de las rodillas se desgasten y que los
huesos de los pies se deformen.
Tangas: Según los ginecólogos y los expertos en
higiene, hay pocas prendas más "potencialmente peligrosas" que los
tangas: al parecer, son el vehículo perfecto para que las bacterias se
paseen por toda la zona íntima, y favorecen el desarrollo de infecciones urinarias.
Gafas de sol de baja calidad: Está demostrado que las gafas de sol pueden dañar la vista,
al menos, las que no se compran en una óptica y no han pasado los
controles de calidad que garantizan que su uso es totalmente inocuo
para los ojos. Además, a nivel de protección UV, las gafas que puedes
encontrar en mercadillos o de un precio muy bajo tienen cristales que no protegen de la radiación solar, por lo que pueden producir molestias y favorecer lesiones oculares, sobre todo en la córnea.
Bolsos XXL: Desde hace varias temporadas, los maxibolsos
son una tendencia que se impone tanto en la pasarela como en la calle.
Si sueles llevar este tipo de bolsos, seguro que ya has sufrido alguna
de sus consecuencias: dolor de cuello, hombros y espalda, tensión y molestias en el lado en que sueles llevar el bolso, o adormecimiento del brazo o la mano del mismo lado, sobre todo si lo sueles llevar muy cargado.
Además, está demostrado que cuanto mayor el bolso, más cosas metemos dentro. Piénsalo: ¿realmente necesitas llevar tantas cosas encima? Reduce equipaje y tu cuerpo te lo agradecerá. (Yahoo.es)





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